





En el corazón del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, emerge EQUILICUÁ, un auténtico oasis en medio del desierto, donde el descanso, la desconexión y el placer se funden en un entorno incomparable. Este HOTEL RIAD, con impresionantes vistas tanto al mar como al Parque Natural, cuenta con 12 habitaciones amplias, luminosas y elegantes, diseñadas para ofrecer una experiencia única.
En armonía con la naturaleza, la fauna y el entorno que lo rodea, EQUILICUÁ representa la fusión perfecta entre la elegancia atemporal, la tranquilidad y la intimidad, con una arquitectura que se integra de manera excepcional en este majestuoso paraje. El hotel alberga dos espacios protegidos únicos, el Aljibe y La Era, que junto con sus calas vírgenes y sus aguas cristalinas, haran que tu regreso a EQUILICUÁ este más que asegurado.
Las habitaciones cuentan con terrazas privadas que ofrecen vistas espectaculares al mar y al Parque Natural. Nuestra piscina OASIS en la que refrescarte y relajarte rodeada del precioso paraje. Y en el interior de cada una de nuestras habitaciones para garantizar un descanso pleno, incluimos cuatro almohadas de diferentes niveles de firmeza: dos firmes y dos suaves. Además, están equipadas TV de última generación, aire acondicionado, nevera, caja de seguridad, artículos de baño de cortesía, toallas, menaje y hervidor de agua eléctrico.


En homenaje al encantador entorno del parque natural, hemos bautizado a nuestra piscina y espacios como "OASIS". Esta piscina de agua salada, rodeada de hamacas y con toallas a disposición en cada una de las habitaciones, se integra de manera armoniosa con el paisaje circundante, ofreciendo un lugar de tranquilidad y frescura.
Ubicada entre Carboneras y Agua Amarga, un pintoresco pueblo de pescadores a orillas del Mediterráneo, destaca por su tradicional arquitectura blanca y su horizonte siempre dominado por el mar de aguas cristalinas. Este rincón, sin duda, es uno de los más bellos y singulares del Parque Natural de Cabo de Gata, invitando a sus visitantes a sumergirse en su atmósfera serena y cautivadora.


